A vueltas con la reforma laboral; ¿Pacta sun servanda o Rebus sic stantibus?

A vueltas con la reforma laboral; ¿Pacta sun servanda o Rebus sic stantibus?

28th mayo 2020 Opinión FNXE 0

En estos días hemos tenido mucho ruido mediático por el acuerdo entre diferentes partidos políticos para realizar una nueva reforma laboral, aunque se ha dicho que era dejar sin efecto la reforma del año 2012, en el fondo supone crear un nuevo marco normativo para las relaciones laborales. Si se elimina una es para hacer otra, aunque de momento no se diga cual.

Nuestro análisis se quiere alejar de posiciones partidistas y centrarnos, en la medida de lo posible, en el análisis técnico y en las propuestas.

Para empezar algo obvio; las relaciones laborales son algo de máxima importancia para el crecimiento económico de un país, y sobre todo para trabajadores y empresas, que debería ser el objetivo de toda reforma, es decir, atender a los interesados y no otros aspectos más políticos. El Vicepresidente del Gobierno, ante el pacto de varias formaciones políticas ha dicho pacta sun servanda – lo pactado obliga – pero dada la situación actual, y como también indica el derecho, quizás sea rebus sic stantibus – estando así las cosas…-. Veamos.

Una reforma laboral debería atender a tres aspectos fundamentales;

 

  1. Crear un marco de relaciones estructurado y claro que permita las relaciones fluidas entre trabajadores y empresas.
  2. Dar seguridad, agilidad y facilidad a quienes crean empleo; los empresarios.
  3. Garantizar el respeto a los derechos de quienes crean riqueza que son los que trabajan, es decir los trabajadores.

Si en estas premisas estamos de acuerdo, es difícil crear una normativa laboral buena, y sensata, a golpe de ley y sin contar con representantes de los trabajadores y empresarios. Para eso existen los sindicatos y la representación patronal. Cosa distinta es que los agentes sociales hayan perdido el prestigio que deben tener y que se financien con los recursos públicos, lo que es casi una contradicción con lo anterior. No deberían depender, en absoluto, de los recursos del Estado y si de sus asociados y afiliados. De ese modo, no aceptarían presiones y obligarían a sus afiliados a arrimar el hombro y por ende no permitían a los políticos ir mas allá de sus funciones legislativas o ejecutivas. Al menos no sin su participación. No debemos usar el dialogo social cuando interesa y olvidarlo cuando no interesa. O es un método de trabajo o no lo es. Y parece que donde se usa los resultados son mejores ¿por qué no se usa siempre?

Igualmente, si estamos de acuerdo en lo anterior, analizaríamos técnicamente aquellas cuestiones a las que el marco normativo no está atendiendo de forma óptima o simplemente está fallando.

Y por eso debemos preguntarnos ¿cuáles son actualmente los problemas de los trabajadores y empresarios?

  • ¿Es un problema lo relativo al despido por bajas médicas?
  • ¿Es un problema la indemnización de 33 días por año?
  • ¿Es un problema haber creado en la ultima reforma los ERTE que han facilitado su uso generalizado en esta crisis sanitaria?
  • ¿Cuáles son en la práctica los aspectos más lesivos a los que hace referencia el Presidente del Gobierno desde hace ya cuatro años, incluso antes de ocupar ese cargo?
¿Cuáles son actualmente los problemas de los trabajdores y empresarios?

Analicemos uno por uno esos aspectos.

 

Es obvio, y fácilmente constatable, que cuando la relación con los trabajadores se vicia o se tensa con la empresa, recurren a la baja médica para dejar de acudir al trabajo.

No es una opinión sino un hecho que el absentismo laboral es un problema que, en algunos momentos, ha llegado a ocupar el 20% de las horas anuales trabajadas. Basta recoger los datos de las mutuas de trabajo para analizarlo de forma imparcial.

Frente a ello existen diferentes coberturas; hasta el tercer día cubre el trabajador a su costa, después la empresa, y desde el día 15 la mutua. Es verdad que la mayor parte de las bajas son a costa de los trabajadores, dada su corta duración y también que muchas empresas cubren el 100% al ser mejora de convenio, pero no es menos cierto que la empresa debe sustituirle – y en algunos casos además abonarle una parte -, lo que incrementa el coste laboral y produce desajustes que afectan al rendimiento y la producción. 

Además, las mutuas, que pagamos todos, en los casos más complicados supervisan las bajas dando cobertura a las partes. ¿Parece razonable cortar la posibilidad de usarlo como herramienta de chantaje entre las partes haciendo que el uso reiterado se vea sancionado o que permita a las partes romper una relación que no funciona?, ¿es un aspecto lesivo de los derechos?.

Las constantes sentencias frente a los posibles abusos que los empresarios hayan intentado en estos cinco años han demostrado que se siguen garantizando los derechos de los trabajadores para no poder ser despedidos por el famoso 20% de la jornada aunque sea justificado y las enfermedades, imposibilidades físicas, enfermedades graves, han quedado inhabilitadas como causa, por lo tanto no parce que sea esta una vía que esté perjudicando a los trabajadores y parece que contribuye a crear ese marco de relaciones estructurado y claro.

Quizás para ser justos en el análisis se puede acotar o definir con mayor precisión cuándo la empresa puede hacer uso de la acumulación de bajas por parte de un trabajador para proceder a su despido por causas objetivas.

Cuando una relación no funciona lo mejor es cortarla. En todo divorcio todos quieren sacar lo máximo posible y seguramente lo que a unos les parece poco a otros mucho.

En algunas ocasiones, cuando hablamos de costes indemnizatorios con algunos compañeros o trabajadores nos dicen… es que con todo lo que he dado a la empresa poco me parece que me den 33 días por año, y la pregunta es automática: ¿en estos años has trabajado gratis o has cobrado cada mes?, ¿el problema es que te pagaban poco en relación a lo que crees que mereces o que ahora la indemnización te parece poco?

En ocasiones olvidamos, además, que desde 1976 introdujimos en el ordenamiento laboral, y para crear nuestro Estado de Bienestar, la prestación por desempleo. Además, se mantuvo la indemnización por despido que contribuye, sin duda, a crear estabilidad social. Pero no debemos olvidar que ese coste indemnizatorio en ocasiones ha imposibilitado la viabilidad de las empresas. Cuando un trabajador ve su nómina y lo que ha ingresado en su cuenta, olvida que ese coste debe aumentarse en casi un 50% más. A lo que debes sumar el ahorro para poder indemnizar en caso necesario. Y si indemnizas, esos recursos se detraen del capítulo de personal, lo que perjudica a los trabajadores en activo o a futuras contrataciones. Pura matemática.

La matemática del empresario... Cada día más difícil.

Sí creemos que en España tenemos un problema de salarios, deben ser más altos y si no lo son es porque tenemos mucha micropyme, con productos de poco valor añadido, que generan muy poco margen para hacer frente a salarios más altos. Si además subimos las cotizaciones e impuestos resulta difícil incrementarlos. 

¿Qué podemos hacer? Pues entre otras cosas eliminar cargas que desincentiven esa subida. Si abonamos salarios más altos, luego tendremos indemnizaciones más altas, por lo que tenderemos a intentar frenar los salarios por pura lógica.

Es de Perogrullo pero claro, si la inmensa mayoría de políticos y sindicalistas jamás han contratado y, por lo tanto, no ha abonado una sola nómina con cargo a su trabajo, ¿cómo van a saberlo?. Y si los empresarios son pequeños y no pueden crear economías de escala, ¿cómo van a soportarlo?. 

Por eso otra cuestión clave es, como ya hemos dicho en otros post, hacer crecer el tamaño de las pymes en España.

No deja ser paradójico que los partidos políticos y sindicatos cuando han realizado ERE o despidos no han dudado en usar los 20 días por año, a toda costa. ¿Cómo se puede proponer una indemnización de 45 días  y luego a la hora de la verdad usar sin rubor los 20 días?.

Desde ese punto, que sí nos parece muy grave ya que creamos estados de opinión basados en intereses, que no son los de los trabajadores y empresas y, por lo tanto, debería quedar deslegitimada toda propuesta que no se base en los hechos de la historia de cada organización. 

¿Lo hacen porque son malvados e hipócritas? No, sencillamente es lo correcto, y una cosa es predicar y otra dar trigo, una cosa es hablar a la parroquia de cada uno y otra la realidad. Y eso que, en esos casos, los recursos no afectan a lo individual – no es su dinero – como si ocurre en el caso de los empresarios que, si se juegan su patrimonio, sus ahorros o su inversión.

Otro aspecto que fue y ha sido polémico; La posibilidad de presentar ERTE aunque la empresa no esté en perdidas ha demostrado su validez en esta etapa de pandemia que hemos vivido pero lo ha sido antes y seria de aplicación a muchas otras situaciones que se pueden vivir por sectores, localidades, etc. Debemos reseñar que esos ERTE se presentan previa negociación con representación de los trabajadores aún en el caso de que estos no hayan celebrado elecciones sindicales y que, además, debe ser aprobado por la autoridad laboral. ¿Qué arbitrariedad puede ejercer la parte empresarial en esos supuestos?, ¿le compensa a una empresa poner en marcha ese procedimiento si no es por estricta necesidad?.

No hace falta ser empresario para poder contestar esa pregunta. Por lo tanto, no parece que esa sea un aspecto lesivo tampoco. Aunque como todo, se podrá mejorar.

La eliminación de los salarios de tramitación han sido otro punto polémico. ¿Alguna persona de las que critica su eliminación se ha encontrado en la tesitura de despedir, que ese despido haya sido recurrido, que el trabajador deba ser readmitido o indemnizado con mayor cantidad y que, además, hayan transcurrido seis u ocho meses y debas abonar los salarios de esos meses? Tendría lógica si el trabajador no pudiese cobrar desempleo, si devolviese los importes cobrados al servicio público de empleo ¿por qué mantener una norma que tenía su base en que en la época de la dictadura no existía la prestación por desempleo?

Si tenemos salarios bajos en españa es porque tenemos mucha 'micropyme' que genera poco margen para hacerles frente.

La reforma laboral del año 2012 ha demostrado por primera vez en la historia laboral de España que se ha podido crear empleo con crecimientos inferiores al 3% y eso sabemos que históricamente no ocurría. No parece que sea una casualidad y si mas bien una causalidad.

El reto de las relaciones laborales está mas bien en ser más productivos, en crecer en salarios, en mejorar las jornadas de trabajo pudiendo trabajar 4 días y librar 3, en lograr una afiliación de los trabajadores a los sindicatos más transversal y menos politizada, en tener una patronal que sean empresarios y no funcionarios. Que sepan lo que es pagar nóminas, contratar y despedir, comprar y vender. En tener una inspección de trabajo mas orientadora hacia las dos partes y no solo sancionadora. Los inspectores no deben ser anti empresariales, aunque sean implacables en el cumplimiento de las normas laborales.

También tenemos un reto pendiente en la flexibilidad de la relación por las dos partes; salida de la empresa con costes compartidos, conciliación laboral –máxime si se quiere incrementar la natalidad-. Seguimos teniendo trabajadores de los de calentar el asiento y poco productivos, con un mercado rígido. ¿Cómo es posible que Austria cumpla ahora 20 años desde que creo la famosa mochila austriaca que permite que la empresa y trabajador no teman al fin de la relación laboral y que además mejora las jubilaciones de sus trabajadores y aquí todavía no hayamos movido un dedo en esa dirección?

¿Tendrá algo que ver que sus sindicatos sí son transversales y su patronal atiende a sus asociados y los políticos tengan menos protagonismo?

El trabajo por delante es inmenso, pero no parece que la calidad de vida de los trabajadores vaya a mejorar teniendo en el punto de mira a los empresarios como único objetivo. Eso no lo hacen ya ni los países comunistas. Tampoco pensando que el marco laboral está cerrado y que los trabajadores no pueden seguir mejorando sus derechos y calidad de vida. De hecho, cada vez podemos ver más una relación entre una buena política de recursos humanos y un crecimiento de las empresas.

Algo de lo que todavía tienen mucho que aprender los empresarios. La obligación de Gobierno, trabajadores y empresarios es una y principal; mantener el estado de Bienestar, y sus tres pilares básicos y caminar, a medida que se pueda, hacia el cuarto. Y eso sólo se va a conseguir creando más empleo, creando más empresas, trabajando más y mejor y cambiando el modelo productivo que nos permita generar más productos de valor añadido y así mejorar márgenes y tamaño de las empresas.

 

El resto es política, y de la mala; la cortoplacista, la que solo piensa en el rebaño de cada uno y no en España a medio y largo plazo.

 

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